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Joaquín Giannuzzi: El peso terrestre

La última edición de la obra de Joaquín Giannuzzi que conozco la hizo la Fundación BBVA en Sevilla, España, en 2009. La compiló Jorge Fondebrider en Buenos Aires. La anterior es de Emecé, de Buenos Aires, y llega hasta 2000, año de su edición. Esta última no tiene prólogo, pero incluye en la solapa de la contratapa dos breves fragmentos sobre Giannuzzi, escritos por Daniel Freidemberg y Santiago Kovadloff. Si se piensa que su primer libro, Nuestros días mortales, fue publicado en 1958 por la influyente editorial Sur, con un breve comentario de H.A. Murena, y que la más reciente compilación de sus trabajos se publicó fuera del país, una cierta intriga comienza a rodear la historia de este autor cuya línea de vida y escritura parece tan nítida, tan claramente trazada desde los primeros versos del primer poema del primero de sus libros: "Este breve racimo / de uvas rosadas pertenece / a otro reino. / Yace, sobre mi mesa, / en la fría integridad de su peso terrestre..." Todo est…
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El poder insignificante de la poesía

Periódico de Poesía N° 97, México, marzo 2017

¿De qué modo la poesía puede estar en la historia, hacer historia —que no sea la historia de la poesía—? Claro que si la poesía formara parte de la historia, de todos modos tendríamos que la leerían tan pocos como los que hoy leen historia. Durante años, muchos marxistas reclamamos de la religión "historicidad", esto quiere decir que pedíamos a la Iglesia que nos aceptara en tanto aceptábamos al Hijo en su faz histórica: como sujeto real de una historia real. La fiel adhesión a no sé qué principio de realidad y sensatez forjó lo que el psicoanalista Juan Ritvo llamó "un marxismo victoriano", tan riguroso como clásico, casi completamente en extinción. No debemos quejarnos: la Iglesia nos escuchó. Los curas post-conciliares (post Concilio Vaticano II) proclamaron la firme pertenencia de Cristo a su tiempo; su prédica la pusieron en la historia, en relación con sectores sociales, con grupos de poder, con la emancipación po…

Oliverio, de la celebración a la náusea

En la escuela Albert Le Grand, de Arcueil, Francia, probablemente se recordó durante años el momento en que la trayectoria de un tintero arrojado desde el fondo de un aula buscó la cabeza de un profesor que había llamado antropófagos a los argentinos. El autor del atentado era el estudiante Oliverio Girondo, hijo de un acaudalado comerciante de Buenos Aires y descendiente por vía materna del general [Juan Antonio] Arenales.

El viejo duende de altillo que fue Girondo, un poeta de la bella época de Buenos Aires, saluda a menudo desde el fondo de la memoria en esta ciudad. Hoy [24 de enero de 1997] se cumplen 30 años de su muerte. Había nacido en 1891 y animó la bohemia en el momento en que aquella palabra tenía sentido. Al autor de Veinte poemas para ser leídos en el tranvía lo recuerda un café-concert del centro y lo cita la estereotipada película El lado oscuro del corazón, de Eliseo Subiela. Es poeta celebrado.

No era antropófago, pero sí un poco energúmeno, según pudo verse en Fran…

La máscara de la Muerte Roja

Periódico de Poesía N° 96, México, febrero 2017

Urbi et orbi sería el mejor modo de decir lo que la poesía suele ser. Y esto es su política, puesto que lo dicho por la Iglesia a la ciudad y al orbe es finalmente un mandala: es el orbe el lugar en donde el espíritu individual que habita la lírica y le da su carácter se encuentra consigo mismo.

Claro, esto es lo suficientemente amplio como para que se pueda traducir como "todo es política", que vale tanto como "todo es historia" o "todo es matemática": un escudo para deliciosamente hacer lo que a uno le plazca; y como defiendo hacer lo que a uno le plazca, no debería atacarlo. Lo que entiendo es que solo se puede ser claro en cuanto al grado de polis que ponemos en lo que nos place y que el "grado político" lo da la alusión directa a lo político que en el poema haya. No es pecado, con todo, buscar el grado cero de lo político, esto es, el punto donde no se encuentre rastro alguno de polis. ¿Se pued…

Infierno y Paraíso de Florencia

Es posible que Florencia haya sido el centro de la civilización occidental al menos en dos momentos, y seguramente en uno. Los vestigios del primero, en el que Dante Alighieri fue a la vez uno de los priores de la ciudad y su cabeza comenzaba a concebir el Infierno, no son escasos.

La casa que fue de Alighieri, o al menos una parte de las paredes, hoy restauradas y convertidas en sostén de imágenes y textos que reproducen libros y blasones; una cama semejante a la suya en el ático, tal vez. El fabuloso Duomo -la catedral Santa María del Fiore- en mármol blanco, verde, rosa. A media cuadra de la casa de Dante, la iglesia en la que, se dice, tres acontecimientos fundamentales de su vida se produjeron: la primera o segunda vez en que vio a Beatriz Portinari; su casamiento con Gemma Donati; el entierro de Beatriz.

Allí, una mendiga nos indica cuál era la tumba de Folco en la que presumiblemente están los restos de su hija Beatrice. Sobre esa tosca lápida una cesta pequeña recoge papeles,…

"Compromiso" y efecto mariposa

Periódico de Poesía N° 94, México, diciembre 2016

En el centro de todo escritor que se considera activamente político hay un hombre que quiere ser centro. Desde la marginalidad social voluntaria, algunos escritores quieren ser centro también. Esto es tan simple como pensar que la literatura tiene una lentísima influencia en los acontecimientos humanos. La literatura, salvo la del discurso político, no precipita acontecimientos. El Palacio de Invierno no se tomó por poemas o novelas leídas el año anterior: quizá, sí, muchas palabras elegidas para poemas y narraciones a lo largo de muchos años, contribuyeron a modelar una lengua política que fue la que hablaron Lenin, Trotsky, Bujarin, Zinoviev y Kamenev. Pero no fue un poema escrito la semana anterior lo que decidió el asalto que simboliza el comienzo de la Revolución de Octubre. Ni un poema de Pushkin ni un poema de Maiacovski; mucho menos, un poema de Baldomero Fernández Moreno (a menos que se crea en el efecto mariposa, ese que se c…

Oblivion

Periódico de Poesía N° 92, México, septiembre 2016

¿Por qué nos da a veces por imaginar un futuro aséptico? Un futuro de perfectas máquinas cuyos motores y circuitos electrónicos, memorias digitales y pequeños engranajes susurran mientras hacen el trabajo que no hacemos. Alrededor, detrás de los grandes ventanales de ciudades vidriadas y autosuficientes, un mundo devastado: sin flora, sin fauna, sin seres humanos ni ríos. Quizá un mar, ominosamente quieto.

No hay en ese mar, en sus orillas, en los desiertos que nos rodean, cascos de barcos o carcazas de camiones, rojos de óxido, ni ruinas de silos, costras de cemento de antiguas autopistas, pilares carcomidos que alcen unos dedos de fierro al sol, un edificio con una cúpula de cristal milagrosamente intacta pero ennegrecida hundido hasta el techo.

Cada vez más ―observo− las ficciones futuristas optan por lo totalmente privado de vida, de ruinas y de residuos −por consiguiente, limpio. La vida humana se mantiene en sitios aislados, des…

Garza blanca

Periódico de Poesía N° 91, México, julio-agosto 2016

¿Cómo se logra la trivialidad perfecta? No aquella concienzudamente buscada por los dandis o la que brota por los poros de la vida normal de una familia despreocupada. ¿No lo hay? Sí la hay. La perfecta trivialidad es la que produce una iluminación tenue de la malla de los pensamientos, pero no logra superar el diario privado o el troquel político en el que se cree a pie juntillas.

El intelectual, por así llamarlo, nos mira con ojos tiernos ―a veces, la intelectual― porque cree realmente haber rozado para todos nosotros un secreto sencillo o un simple pero explosivo secreto revolucionario en la realidad que nos circunda. Nos circunda: en modo alguno nos constituye. Ni lo piensen. Hemos roto la alienación. ¡Sin dolor! Nos rescatamos y podemos ayudar a los otros a que se rescaten. ¡Y es tan simple que parece mentira que no lo deseen, que no lo intenten! Se trata de decir lo que hicimos este día, deslizar suavemente las cuentas de las …